Echaba de menos esa sensación en el estómago. No me refiero a las mariposas, ni tampoco a los nervios que te invaden justo antes de subir al escenario. Me refiero a ese momento en el que te ves cara a cara con los que te han estado siguiendo segundo a segundo, desde que entras en el escenario hasta ese preciso momento. Me refiero a la sensación de llenado y satisfacción que producen los aplausos. MIL GRACIAS. (en Teatro Zorrilla)